Cómo se reparte lo que se crea en conjunto
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Colaborar es fácil hasta que aparece la pregunta incómoda: ¿cómo se reparte lo que se genera?. En las comunidades donde la pregunta se deja para después, los proyectos se rompen justo cuando empiezan a funcionar. En KMRWW preferimos ponerla sobre la mesa desde el día uno.
Un acuerdo por proyecto, no un acuerdo genérico
Cada proyecto que nace en la comunidad define su propio reparto. No hay una regla única para todos: hay una regla clara para ese producto, acordada por las personas que lo construyen.
Tres capas que simplifican la conversación
- Aporte inicial — qué trae cada emprendedor al arrancar: idea, habilidades, tiempo, red de contactos.
- Participación a lo largo del proyecto — quién ejecuta qué y con qué dedicación.
- Canal de lanzamiento — quién difunde, quién vende, quién sostiene el producto después del lanzamiento.
De esas tres capas sale un porcentaje transparente por persona.
La regla del acuerdo congelado
Una vez que el proyecto se lanza, el acuerdo se congela. Si el equipo decide cambiar la fórmula para el siguiente producto, lo hace en un acuerdo nuevo. Lo que ya se lanzó respeta lo que se pactó. Eso protege la confianza entre emprendedores — que es lo que hace que la comunidad funcione.
Por qué esto importa
Porque la comunidad no es un club social: es una red productiva. Y las redes productivas viven o mueren por la confianza entre sus miembros. Reglas claras, simples y respetadas son lo que mantiene esa confianza intacta.
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