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· 2 min de lectura

Propiedad intelectual construyendo con desconocidos

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Propiedad intelectual construyendo con desconocidos

La propiedad intelectual es el tema que nadie quiere discutir al principio del proyecto y que todos lamentan no haber discutido al final. La buena noticia es que no hace falta un contrato de 40 páginas para protegerse: con un documento corto escrito en lenguaje claro alcanza para el 95% de los casos.

Lo que cubre el acuerdo mínimo

  1. Qué trae cada persona de antes. Si Ana llega con código de un proyecto previo, ese código sigue siendo suyo. Listarlo evita peleas futuras.
  2. Qué se produce durante el proyecto. El código, diseño, textos y marca creados mientras colaboran pertenecen al proyecto (no a la persona individual), salvo excepción explícita.
  3. Qué pasa si alguien se va. Puede retirarse, pero lo que aportó durante el tiempo que estuvo queda en el proyecto. No se puede "llevar" trabajo compartido.
  4. Qué pasa si el proyecto se cierra. Si termina sin lanzarse, cada persona puede reutilizar las partes que produjo para otros proyectos propios.

Eso es todo. Cuatro puntos. Una página.

Por qué no hacerlo "después"

Porque la conversación cambia cuando el proyecto tiene valor. Discutirlo al inicio, cuando nadie está seguro de si va a funcionar, es una conversación tranquila. Discutirlo cuando ya hay tracción, un inversor interesado, o una oferta de compra, se vuelve tóxica casi siempre.

Escribirlo al principio no es desconfianza — es la prueba de que confían lo suficiente como para poner las reglas por escrito antes de necesitarlas.

Errores comunes

  • "Somos amigos, no hace falta". La mitad de las disputas de IP en proyectos pequeños son entre amigos. El acuerdo protege la amistad, no la amenaza.
  • Copiar un contrato complejo de internet. La mayoría son para empresas ya constituidas; no aplican a un equipo de 3 personas que todavía no factura.
  • Confiar en lo hablado. Los recuerdos de una reunión de hace 8 meses no coinciden entre los presentes. Siempre.

Cuando sí hace falta ir más pro

  • Hay dinero externo entrando (inversión, grant, préstamo).
  • Hay usuarios pagando y el proyecto ya es una entidad legal.
  • Alguien va a dejar su trabajo principal para dedicarse full time.
  • Hay marca registrada o patente involucrada.

En esos casos, un abogado con experiencia en startups tempranas vale lo que cuesta. Antes de eso, el acuerdo casero en lenguaje claro sirve.

Una plantilla de 10 líneas

Este proyecto es construido en conjunto por: [nombres].
Aportes previos de cada persona: [listar o "ninguno"].
Todo lo creado durante el proyecto pertenece al proyecto.
Si alguien se retira, deja el trabajo aportado.
Si el proyecto se cierra sin lanzarse, cada persona puede
reutilizar lo que produjo.
El reparto de resultados se define en un acuerdo separado.
Este documento puede actualizarse por acuerdo unánime.
Firmado: [nombres y fecha].

Simple. Suficiente. Y el día que deje de ser suficiente, ya valió la pena tenerlo.


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